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El espectador emancipado - Jacques Ranciere

 El filósofo francés describe un hecho que está dado como innegable y que es el lugar de independencia del espectador con respecto a la obra de arte. En ese caso, para él, producir una obra no es producir su efecto. Ni siquiera pensar su efecto. Hay un espectador, dice Rancière que está emancipado con respecto a esa relación.
Fundamentalmente, su mirada recae sobre aquellas imágenes que puedan llegar a ser intolerables. Los ejemplos ilustran, complejizan, son suficientemente claros para abrir el juego, todas suficientemente analizadas en sus formas significantes y de significación.
¿Cómo una imagen se transforma en algo tan intolerablemente real como para ser una verdad sórdida, dice Rancière, que no muchos están dispuestos a ver? En todo caso, ¿cual es el efecto que produce esa intolerabilidad en el espectador, en términos políticos?¿apartar la mirada?, ¿cerrar los ojos?, ¿ser conscientes y producir un cambio?.
Es ahí cuando lo politico se torna en central en su discurso y cuando apela necesariamente a Guy Debord: En el espectáculo una parte del mundo se representa ante el mundo y le es superior. El espectáculo es simplemente el lenguaje común de esta separación. El espectáculo reúne lo separado pero lo reúne de forma separada? (La sociedad del espectáculo, Guy Debord, 1963)
La representación no es el acto de producir una forma visible, es el acto de dar un equivalente, cosa que la palabra hace tanto como la fotografía. La imagen no es el doble de una cosa. Es un juego complejo de relación entre lo visible y lo invisible. Lo invisible y la palabra, lo dicho y lo no dicho. No es la simple reproducción de lo que ha estado delante del fotógrafo o del cineasta es siempre una alteración que toma lugar en cada una de las imágenes que a su vez la altera.
La complicidad del espectador con respecto a esa imagen como espectáculo se da en el sólo hecho de mirar esa imagen. Cuando hay culpabilidad, dice Rancière, hay posibilidad de producir un cambio político.
Si en la imagen intolerable recurre al creador del situacionismo, en el capítulo dedicado a la imagen pensativa recurre a Roland Barthes y la lógica representativa del punctum y el Studium y a Hegel en Lecciones sobre la estética.


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