El filósofo francés describe un hecho que está dado como innegable y que es el lugar de independencia del espectador con respecto a la obra de arte. En ese caso, para él, producir una obra no es producir su efecto. Ni siquiera pensar su efecto. Hay un espectador, dice Rancière que está emancipado con respecto a esa relación. Fundamentalmente, su mirada recae sobre aquellas imágenes que puedan llegar a ser intolerables. Los ejemplos ilustran, complejizan, son suficientemente claros para abrir el juego, todas suficientemente analizadas en sus formas significantes y de significación. ¿Cómo una imagen se transforma en algo tan intolerablemente real como para ser una verdad sórdida, dice Rancière, que no muchos están dispuestos a ver? En todo caso, ¿cual es el efecto que produce esa intolerabilidad en el espectador, en términos políticos?¿apartar la mirada?, ¿cerrar los ojos?, ¿ser conscientes y producir un cambio?. Es ahí cuando lo politico se torna en central en su dis...